Tenía dos alternativas temáticas para escribir este artículo. La primera, tocar el tema del debate de mañana entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno Regional de Puno, del que dependerá el voto de una gran cantidad de electores indecisos y que significará –esperemos- una oportunidad invaluable para el intercambio de ideas y el diálogo político de calidad; y, la segunda, comentar la escandalosa noticia de un cliente ebrio que fue agredido por la dueña del chifa donde comía. Qué tal contraste ¿No?
Y es que, luego de repensarlo sistémicamente una y otra vez, me he decidido por el acontecimiento que sin duda ofrece opción a más análisis y mejor examen; por la noticia que considero la más ilustrativa para hablar de deficiencias en el desarrollo integral de Puno, como región, como cultura y como grupo humano; por el dato que, personalmente, me llamó más la atención: Me he decidido hablar del populoso escándalo de chifería del jirón Moquegua que acaeció el domingo pasado por la noche en la ciudad de Juliaca.